
Te cepillas los dientes todos los días, no te duelen las encías y piensas que todo está en orden. Pero hace meses que, al pasarte el hilo dental, aparece un poco de sangre, y nunca le has dado importancia. Ese detalle, que parece menor, puede estar conectado con algo que todavía no sabes: según la Alianza por la Salud Periodontal y General, formada por el Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Madrid (COEM), la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) y la Sociedad Española de Diabetes (SED), existe evidencia científica clara de que la enfermedad periodontal y la diabetes se influyen la una a la otra. En este artículo te explicamos qué relación tienen exactamente, qué señales debes vigilar en tus encías y qué puedes hacer para cuidar tu boca y tu nivel de azúcar en sangre al mismo tiempo.
Esta es una guía informativa. Si quieres que valoremos el estado de tus encías, visita nuestra página sobre periodoncia en Clínica Dental Socol.
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ToggleLa enfermedad periodontal es una infección de las encías y del hueso que sostiene los dientes, causada por la acumulación de placa bacteriana. Cuando no se trata, avanza por etapas: primero aparece la gingivitis, una inflamación leve en la que las encías se enrojecen, se hinchan y sangran con facilidad, pero que todavía no afecta al hueso y es reversible. Si se descuida, puede evolucionar a periodontitis, una infección más profunda que destruye el hueso y los tejidos que sujetan el diente, hasta el punto de que las piezas pueden aflojarse o, en los casos más avanzados, necesitar ser extraídas.
Lo más importante que debes saber es que las encías pueden estar enfermas sin que duelan. La periodontitis avanza muchas veces en silencio, sobre todo en personas fumadoras, por lo que confiar únicamente en la ausencia de dolor es un error habitual.
La causa de fondo siempre es la placa bacteriana, pero hay factores que facilitan que la enfermedad periodontal aparezca o empeore: una higiene bucal insuficiente, el tabaco, la predisposición genética, algunos cambios hormonales y, como vamos a ver en detalle, la diabetes mal controlada. Casi nunca hay una sola causa, por lo que el tratamiento también suele combinar varias medidas en lugar de una sola solución.
La diabetes y la enfermedad periodontal no son dos problemas que simplemente coincidan en la misma persona: se retroalimentan. Por un lado, la diabetes aumenta el riesgo de desarrollar problemas en las encías; por otro, la propia enfermedad periodontal puede dificultar el control de la glucemia. Es lo que se conoce como una relación bidireccional, y hoy cuenta con el respaldo de sociedades médicas de distintas especialidades, no solo de la odontología.
Cuando el azúcar en sangre está mal controlado, parte de esa glucosa puede llegar también a la saliva. Esa glucosa adicional alimenta a las bacterias que forman la placa dental, lo que favorece que la inflamación de las encías aparezca con más frecuencia y progrese más rápido hacia una periodontitis. Además, la diabetes puede retrasar el proceso de cicatrización de los tejidos, lo que complica la recuperación tras un tratamiento periodontal o una cirugía bucal.
La periodontitis es una infección, y como tal, mantiene al organismo en un estado de inflamación constante. Las encías enfermas pierden el sellado que protege al diente, y las bacterias pueden pasar al torrente sanguíneo cada vez que masticas o te cepillas. Esa inflamación de bajo grado dificulta que la insulina haga bien su trabajo, lo que se traduce en un peor control del azúcar en sangre. De hecho, según el informe de la Sociedad Española de Diabetes y la Sociedad Española de Periodoncia, tratar la enfermedad periodontal puede mejorar la glucemia en una cuantía comparable a la de añadir un segundo medicamento para la diabetes al tratamiento habitual.
Según el mismo informe de la SED y SEPA, en España el 13,8 % de los adultos mayores de 18 años tiene diabetes tipo 2 (unos 5,3 millones de personas), y se estima que un 6 % adicional la tiene sin diagnosticar. En cuanto a la salud de las encías, solo entre un 10 % y un 15 % de los adultos tiene encías completamente sanas: entre un 50 % y un 60 % presenta gingivitis, y entre un 25 % y un 38 % tiene periodontitis. Cuando ambas condiciones coinciden, el impacto es mayor: los institutos de salud estadounidenses señalan que cerca del 25 % de los adultos con diabetes mayores de 50 años sufre una pérdida dental grave, frente a un 16 % en quienes no tienen diabetes.
Muchas de estas señales son sutiles al principio, y por eso suelen pasarse por alto. Conviene prestarles atención, sobre todo si tienes diabetes o antecedentes familiares:
Si notas cualquiera de estas señales, lo más sensato es consultarlo con tu dentista en lugar de esperar a que remita por sí sola.
La buena noticia es que gran parte de este riesgo se puede reducir con hábitos sencillos y constantes:
A esto hay que sumar las revisiones periódicas. Como norma general, se recomienda una revisión y limpieza profesional cada seis meses; si tienes diabetes pero tus encías están sanas, al menos una vez al año. Puedes conocer en qué consiste esta parte del cuidado dental en nuestra página de odontología general, donde incluimos las limpiezas y revisiones de mantenimiento.
Si tienes diabetes y te planteas un implante dental u otro tratamiento quirúrgico, el control de tu glucemia es un factor que tu dentista tendrá en cuenta antes de planificar el tratamiento. Una concentración de glucosa alta en sangre aumenta el riesgo de infección después de una cirugía bucal y puede ralentizar la cicatrización de la zona tratada. Esto no significa que una persona con diabetes no pueda recibir implantes: significa que, antes de decidir el tratamiento, conviene valorar conjuntamente con tu médico y tu dentista cómo está tu control glucémico en ese momento. Puedes consultar más información sobre este tratamiento en nuestra página de implantes dentales.

La relación entre la boca y la diabetes también funciona en sentido contrario al que imaginas: a veces es el dentista quien detecta la primera señal. Si durante una revisión aparecen encías que sangran con facilidad o dientes que se han separado sin motivo aparente, puede ser recomendable comprobar el nivel de azúcar en sangre, ya que esas señales a veces se asocian a una diabetes todavía sin diagnosticar. Por eso cada vez más endocrinólogos piden a sus pacientes que revisen sus encías de forma periódica, y por eso, desde la odontología, insistimos en que una revisión dental no es solo una cuestión de dientes: es parte del cuidado general de tu salud.
Detrás de cada revisión periodontal hay una persona que, muchas veces, llega con dudas o con miedo a que le duela. Así lo cuenta una paciente en su opinión publicada en Masquemedicos sobre una limpieza dental en nuestra clínica: «el trato fue muy amable, me explicaron cada paso con claridad y todo el procedimiento fue indoloro». Puedes leer más experiencias reales de nuestros pacientes en la página de testimonios. La reseña completa está disponible en Masquemedicos.
Somos una clínica familiar con más de tres generaciones de trayectoria, en la calle del General Ricardos, 3, junto a la glorieta del Marqués de Vadillo y a pocos minutos de Madrid Río. Si vives o trabajas en Carabanchel, Comillas, Opañel o Puente de Toledo, nos tienes cerca. Puedes conocer más sobre nuestro equipo en la página de conócenos o ver cómo llegar desde la glorieta del Marqués de Vadillo. Si tienes diabetes y hace tiempo que no revisas tus encías, valoramos tu caso con calma y, si es necesario, te proponemos un tratamiento periodontal adaptado a tu situación.
La diabetes no provoca por sí sola la enfermedad periodontal, pero sí aumenta claramente el riesgo de padecerla y de que sea más grave, sobre todo cuando el azúcar en sangre está mal controlado.
Sí. La inflamación crónica que provoca la periodontitis dificulta el control de la glucemia, por lo que tratarla puede ayudar a mejorarlo.
Como orientación general, cada seis meses para una revisión y limpieza profesional, o al menos una vez al año si tus encías están sanas. Tu dentista puede ajustar esta frecuencia según tu caso.
Encías que sangran o se enrojecen, mal aliento persistente, dientes más flojos o con más espacio entre ellos, y encías que se retraen. También puede avanzar sin síntomas claros, por lo que las revisiones periódicas son importantes.
En general sí, pero el dentista valorará tu control glucémico antes de planificar el tratamiento, ya que una glucosa mal controlada puede aumentar el riesgo de infección y ralentizar la cicatrización.
No. La gingivitis es una inflamación leve y reversible de las encías. Si no se trata, puede avanzar a periodontitis, una infección más profunda que destruye el hueso de soporte del diente.
Según los informes de las sociedades de diabetes y periodoncia, tratar la enfermedad periodontal puede mejorar el control de la glucemia, aunque no sustituye al tratamiento médico de la diabetes, sino que lo complementa.
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